No hay profesiones exitosas, sino personas exitosas
Entre las nuevas tendencias que se observan en las empresas, se destaca el interés de los sectores de RRHH y salud ocupacional para proveer al empleado condiciones para que el trabajo sea agradable y como consecuencia, mejorar su calidad de vida y su capacidad productiva.
La comprobación de que el capital humano es un activo importante, está ganando adhesión en las empresas, especialmente en los países desarrollados.
Al considerar que las personas activas dedican aproximadamente 10 a 12 horas por día -de manera directa o indirecta- al trabajo, es fácil deducir la incidencia que tiene en su vida.
Es vital que ese tiempo sea placentero, en virtud de que el ser humano solamente puede rendir el ciento por ciento de su potencial si se siente útil y en un ambiente que lo gratifique.
Evitar la clásica dicotomía “sufro en el trabajo y empiezo a vivir desde que finaliza la jornada laboral”, reconociendo que la vida incluye el trabajo.
Una de las alternativas que en la actualidad están utilizando con éxito los directivos y ejecutivos de las empresas líderes, para ellos y sus empleados, es el Yôga.
¿Por qué esta filosofía milenaria entra hoy con tanta fuerza a los sectores más altos de las empresas más modernas y líderes en tecnología? La respuesta es simple y comprende varios aspectos:
El Yôga es una filosofía de vida que tiene una meta: llevar al practicante a un estado de ampliación y desarrollo de todas sus capacidades. “Cualquier metodología estrictamente práctica que conduzca al samádhi” es la definición del Maestro DeRose, Sistematizador del SwáSthya, el Yôga Antiguo.
Los efectos que el Yôga produce son muchos. Sin embargo, los que ejercemos la docencia preferimos no hablar de ellos y mantener el Yôga en su sitial de filosofía para evitar que sea mercantilizado. A pesar de que deseamos que sea practicado por el simple placer de hacerlo, no podemos negar que los efectos se producen. Dolores crónicos de espalda, úlcera, presión alta, jaqueca, insomnio, asma, depresión, impotencia sexual/frigidez y muchas otras causas de ausentismo, se reducen rápidamente con la práctica, como consecuencia de constituir el ejercicio más biológico creado por el ser humano.
En recientes artículos publicados por prestigiosos medios de prensa, directivos de empresas relataban situaciones de extrema violencia entre el personal. Este aspecto es rápidamente mejorado, ya que un grupo con más energía, menor stress y unido por un ideal común, es más reflexivo y menos agresivo. La propia práctica fortalece la solidaridad y humaniza a los integrantes del grupo.
Entre los tipos de Yôga que existen, es justamente el SwáSthya (pronuncie Suástia), Yôga Antiguo, el más buscado por ejecutivos y empresas, en virtud de que se trata de una modalidad altamente técnica, naturalista y no mística que genera interés entre las personas dinámicas y de raciocinio lógico. |